lundi 15 février 2016

A las puertas del templo

Yo me senté sediento
como ahora me siento
a las puertas del templo
sin pedir limosna
sin vender talento
y dejándole versos
a los fariseos
y a cristianos viejos.
cantándole al tiempo

Y me echaron de allí
como echó Jesucristo
a aquellos mercaderes
porque lo santo es santo
y si santa eres tú
que me mande un castigo
el que muere en la cruz
y yo viva contigo

Yo me senté sediento
de amor y de tus besos
rebuscando entre cuerpos
que en la fila llegaban
para el cumplimiento
la cita semanal
de esa comunidad
de aliento celestial
de mil beatos huecos

Y me echaron de allí
como echan a pedradas
al perro que ladra
porque el amor es santo
y si santa eres tú
que me mande un castigo
el que muere en la cruz
y yo viva contigo

Yo me senté sediento
de tus ojitos negros
de tu voz de tu pelo
de tu piel morena
de tu olor mañanero
tendiendo mi mano
a tus dedos profanos
ni judíos ni gitanos
que le dieran un eco.

Y me echaron de allí
como cierran la valla
al que espera y que calla
porque el dinero es santo
y si santa eres tú
que me mande un castigo
el que muere en la cruz
y yo viva contigo


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