mardi 19 janvier 2016

Sigmund Freud

Esa pícara voz que sensible brota
de escondidos ecos de mi corazón
reclama improbables caricias y boca
deuda adolescente que el tiempo aplazó.

Esa voz callada que en silencio grita
por no despertar el actual sopor
me calienta el pecho y mi garganta irrita
pues salir pretende y hacerse clamor.

Esa voz tan pura se vuelve pecado
cuando la murmura un cuerpo enamorado
al oído puro de un cuerpo en calor

Esa voz tan fértil, manantial de vidas,
proclamada es causa de hirientes heridas,
tapada provoca un secreto dolor.

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