vendredi 22 janvier 2016

Pan

Descansaban las colinas
al sol templado de otoño
Las laderas blanquecinas
palpitaban de vida y ocio

allá al fondo del valle
donde las colinas fusionan
misteriosa e insondable
duerme una cueva frondosa
Bajo un matorral se esconde
por encima de la cueva oscura
una cierva tierna y joven
guardiana discreta y segura
Todo el paisaje reposa.
Pero el aire que lo contempla
sube en calor y osa
rozarlo con su ventolera.
Sube y baja delicado
por los perfiles abandonados
y se agitan sorprendidos
picos de hierba excitados.
Deslizándose poco a poco
llega hasta la cueva cerrada
se entretiene en su entorno
no quiere entrar forzándola
Soplando certero y hábil
levanta el aire el matorral
y descubre la cierva frágil
que se deja acariciar
Juegan el viento y la cierva
a ella le gusta ese juego
y el juego estremece la cueva
que a su vez invita al viento
Un manantial hirviente
que brota entre sus entrañas
deja escapar calientes
gotitas de azúcar caña
Y al mojarse las paredes
de la gruta ya entreabierta
el viento alocado puede
penetrar y allí penetra
Es fiesta en la tarde al sol
tiemblan las colinas y la cierva
y ruge en un último temblor
el viento agotado en la tierra.

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